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 Desde el LETS

Presentación del libro "Comunicación, educación y tecnologías digitales. Tendencias actuales en investigación" en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería

Author: Víctor Jesús Rendón Cazales/sábado, 3 de marzo de 2018/Categories: Uncategorized

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Hernández R.; G. Ortiz y D. Hernández (coords.) (2017)

Comunicación, educación y tecnologías digitales. Tendencias actuales en investigación, México, UAM/Juan Pablos editor.

 


Buenas tardes, antes que nada, quiero agradecer la invitación para compartir con ustedes mi experiencia en la lectura de este libro.

Estarán de acuerdo conmigo en que tener un libro recién publicado entre las manos plantea la posibilidad de refrescar las ideas con las que uno discute diariamente. En lo particular la lectura del libro abrió mi mirada hacia nuevos horizontes y despertó una serie de reflexiones acerca de cómo incursionar en otras articulaciones dentro del complejo terreno de la comunicación, la educación y las tecnologías digitales.

Como se promete desde el título, el libro ofrece un rico panorama de investigaciones inéditas que problematizan a partir de distintos tipos de investigación, la penetración de las tecnologías de la información y la comunicación en los ámbitos educativos. Incluye investigaciones de corte documental, otras de corte cualitativo, cuantitativo e incluso mixto; desarrolladas para comprender alguna dimensión de este objeto de estudio o bien, para proponer algún tipo de intervención a partir de un diagnóstico certero.

El primer capítulo, por ejemplo, titulado El aprendizaje autónomo y la heutagogía como fundamentos de los nuevos modelos educativos de Lariza Enríquez, es resultado de un minucioso trabajo de investigación documental que nos lleva a repensar el papel de las instituciones educativas en la enseñanza, la asesoría, orientación y el tipo de acompañamiento que ofrecen a sus alumnos. La revisión de la experiencia de cuatro instituciones (Los Colegios del Mundo Unido, la Universidad Quest de Canadá, la Escuela Superior de Economía en Rusia y la Universidad Alternativa en Rumania) permite apreciar la necesidad de que las instituciones edcativas valoren -parafraseando a la autora- la importancia de impulsar nuevos formatos educativos con sistemas más abiertos, flexibles, innovadores y dinámicos, que ofrezcan mayor libertad al estudiante, posibilidades de trabajo interdisciplinario sobre problemáticas reales y, que garanticen las probabilidades de involucramiento y compromiso con sus procesos formativos.

En lo particular me pareció muy sugerente, como respuesta a los problemas de abandono que enfrentan nuestras instituciones educativas, mi hipótesis es que un factor relevante en este problema es la falta de sentido que muchos estudiantes perciben en las propuestas educativas que se les ofrecen pues, muchas veces se trata de situaciones desvinculadas de su entorno fragmentadas, teóricamente y poco retadoras frente a sus capacidades.

Por otra parte, considero que el libro puede ser de gran utilidad para investigadores interesados en este campo y estudiantes de posgrado que se encuentren realizando trabajos de este tipo o que se encuentren en proceso de problematización de algún objeto de estudio afín a esta problemática. Encontrarán aquí ejemplos reales sobre artículos académicos que articulan de manera natural la teoría con la evidencia empírica en un lenguaje claro y a propósito de situaciones de investigación genuinas.

En este sentido, me parece que el texto es muy productivo para acercarse a enfoques teóricos contemporáneos y a diseños metodológicos detonadores.

Tal es el caso del texto que nos comparten Rendón y Kalman, el cual cuenta con un título muy sugerente “se quitan los zapatos y allí lo meten: consideraciones acerca de la materialidad digital en ámbitos educativos”, en él los autores desde una perspectiva sociocultural y con base en una profunda reflexión teórica sobre la naturaleza de las prácticas sociales, la teoría de la actividad y la noción de materialidad, enfatizan las relaciones entre los diversos elementos que configuran las actividades humanas: las personas mismas, las tecnologías, los discursos, los significados, los conocimientos, los espacios y los tiempos, y nos dejan ver cómo se articulan de diferentes maneras para aproximarnos a una realidad dinámica en vez de una fotografía que asegure una imagen fija de los fenómenos.

A través de un estudio de corte cualitativo y con una perspectiva etnográfica nos muestran cómo los estudiantes de una escuela secundaria en el sur de la Cd. De México incorporan las tecnologías digitales a sus prácticas cotidianas, particularmente el celular. Si bien, la escuela sanciona el uso de celulares al interior de sus muros, los muchachos se las ingenian para ingresarlos (¡se quitan los zapatos y allí lo meten!) y hacen uso de ellos de acuerdo a sus necesidades. La materialidad -el aparato en sí mismo- (nos dicen los autores) no tiene sentido totalmente a priori, es en la actividad donde adquieren una realidad construida junto con las personas.

Los objetos dejan de ser objetos en sí mismos para adquirir significados en su uso (Rendón y Kalman); revelando detalles sobre el sentido que se les otorga, la forma en que se incorporan en actividades concretas dentro de la escuela y sugiriendo nuevas posibilidades de uso y de articulación en la experiencia educativa, lo cual tira por tierra la idea de que los aparatos tecnológicos por sí mismos generarán transformaciones sustanciales en el terreno educativo o bien, que conceden o cancelan con su sola presencia nuevas habilidades de pensamiento o aún más, que contar con ellos asegura prosperidad a las sociedades en desarrollo.

Por otra parte, percibí entre líneas una extraordinaria labor de colaboración entre los coordinadores y los autores del libro y una gran congruencia entre lo que escribieron sobre la importancia de la colaboración en los procesos de formación y sus formas de trabajo: de los siete capítulos del libro, cinco fueron escritos en coautoría, lo cual habla de un esfuerzo excepcional por construir en conjunto ideas relevantes. También nos habla de ello el refereo entre autores de distintos capítulos.

Así, Rendón y Kalman refieren desde el capítulo dos en su texto al capítulo cuatro escrito por Área y Hernández Rivero, titulado Liderazgo e innovación pedagógica con TIC en los centros escolares ya que coinciden en varios sentidos, uno de ellos refiere a la naturaleza de las TIC pensadas -en palabras de Área y Hernández Rivero- como “algo más complejo que una herramienta física”, si bien se reconoce que obviamente “son objetos tangibles que podemos tocar y con los que podemos ejecutar tareas, representan una forma de estar en la realidad, de percibirla y de actuar en la misma”.

Los autores nos comparten los resultados de un trabajo de investigación de corte cuantitativo -aplicado en línea- en quince comunidades autónomas de España, para reconocer las características del liderazgo en la figura de coordinador en TIC, cuando se pretende promover la innovación en la escuela. Los resultados -entre otras cosas- apuntan a que la mayoría de los profesores que participaron en la encuesta valora positivamente la figura de coordinador en TIC. Además, a través de una concienzuda revisión de fuentes, nos invitan a repensar el liderazgo más como un servicio de apoyo en la puesta en marcha de proyectos de innovación, que como un atributo de poder.

Este capítulo que vincula la figura del liderazgo con la innovación pedagógica me recordó las ideas de Duschatzki y Birgin (2001) acerca de que la innovación constituye algo de otro orden que viene a transformar matrices de pensamiento y acción, y las preguntas que alguna me hice acerca de ¿cómo innovar si se está sujetado a normas rigurosas e inflexibles? ¿Cómo innovar si no puede romperse un poco el orden establecido? ¿Cómo innovar sin un margen de desregulación?

López Sandoval y Hernández Razo abren una ventana de posibles respuestas…

Desde mi lectura, su capítulo titulado: La gestión escolar de los directivos orientada a la inserción de TIC en escuelas primarias públicas ofrece una visión complementaria al capítulo cuatro (liderazgo e innovación) pero ahora sobre la situación que opera en México, si bien no se trata estrictamente de la figura de coordinador de TIC como en España, se trató de conocer la forma en que directivos de dos escuelas secundarias y un supervisor de zona han adaptado los programas federales de inserción de las TIC y los modelos pedagógicos que les son propios, con el fin de crear condiciones que permitan usarlos en sus escuelas.

En sus conclusiones, se denota la convicción -tanto de los directores y como del supervisor- de que las tecnologías pueden favorecer los procesos de aprendizaje de los estudiantes y a la vez, facilitar el trabajo de los docentes frente al aula. Para ello, desarrollan una serie de esfuerzos locales para contar con disponibilidad de recursos tecnológicos y también para propiciar su acceso y nos dejan con la sensación de que es posible que en otras regiones del país, los agentes escolares hayan conformado ya, la experiencia necesaria para decidir por cuenta propia, cuáles son los modelos de uso de tecnologías que responden mejor a sus necesidades, de modo que se pudieran repensar las políticas educativas que proponen programas universales de inserción de TIC, que desconocen las características y necesidades específicas de los usuarios.

Esta poderosa idea, la comparten también otros autores del libro, de algunos ya hemos hablado, pero hay otros más, por ejemplo, en el capítulo que Gladis Ortiz, Hernández Gutiérrez y Ozziel Nájera titularon: Las tecnologías digitales en la educación intercultural: una propuesta de intervención educativa para jóvenes estudiantes de secundaria; se propone la importancia de la educación mediática en la dimensión intercultural. En este marco, al igual que otros autores del libro, destacan la importancia de flexibilizar el curriculum y de basarse en prácticas situadas en un espacio de interacción entre los sujetos, las herramientas y múltiples significados que se juegan en un proceso continuo de apropiación.

Los autores nos comparten algunos resultados de un trabajo de investigación realizado con estudiantes de secundaria, que combinó una metodología cuantitativa y cualitativa para conocer los rasgos que perfilan la relación de estos estudiantes con las tecnologías digitales y su percepción sobre determinados valores interculturales. Desde esta primera aproximación diagnóstica destaca – entre otras cosas- el uso frecuente del celular y la conexión a Internet (que también se aprecia en el trabajo de Rendón y Kalman), para desarrollar fundamentalmente actividades lúdicas y de entretenimiento.

Con base en esta aproximación se determinó que la mejor manera de intervención educativa era la elaboración de una página que se sustentara en los resultados obtenidos y que fomentara los valores de respeto, la solidaridad y la diversidad cultural, en el claro entendido de que este tipo de aprendizajes se construyen en la práctica y no bajo la memorización de conceptos o marcos jurídicos. La página incluyó entre otros, videos, infografías, textos breves y por supuesto, la voz de los jóvenes.

La lectura de este capítulo me dejó ver una situación compleja: por un lado, el hecho de que los estudiantes de esta secundaria se mostraron como consumidores pasivos de contenidos mediáticos más que como creadores en sintonía con el poco interés que sus profesores muestran sobre la posibilidad de innovar en sus formas de trabajo en el aula. No obstante, la situación contrasta con las ganas que mostraron estos estudiantes de utilizar las tecnologías digitales en el aula y de aprender en contextos propios de sus situaciones cotidianas.

Como puede verse, este trabajo constituye un ejemplo de posibles formas de vincular la investigación con la intervención, al igual que el de Ortiz, Hernández Gutiérrez y Nájera. En este orden de ideas, el de Salgado y Villavicencio y el de Palmas, también son ejemplos claros de que es posible hacerlo.

En el capítulo: Reflexiones semiolinguísticas en torno a los materiales multimedia en lenguas indígenas de la colección juguemos en…, Salgado y Villaviencio comparten con nosotros los resultados de su trabajo en el Laboratorio de Lengua y Cultura Víctor Franco del CIESAS (Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social). Parten de una reflexión que reconoce la diversidad cultural como valor agregado en la formación de los estudiantes para proponer estrategias educativas multimodales para niños y jóvenes indígenas producidos en su propia lengua.

En su trabajo se revela un esmerado proceso de investigación y reflexión para que los niños y jóvenes a quienes se destinaron estos programas se vieran auténticamente beneficiados con ellos recuperando también su riqueza cultural. Al relatarnos cómo se articuló el trabajo de lingüistas, comunicólogos, pedagogos, diseñadores, programadores, maestros y expertos en cada una de las lenguas en que se produjeron los materiales nos revelan la complejidad implicada en el reto de reconocer auténticamente la riqueza cultural y lingüística de cada uno de los grupos considerados en este proyecto. Se trata de un trabajo muy pulido, de filigrana, lo cual se nota en la esmerada revisión de materiales y en la investigación empírica y de consultoría, que derivó en una serie de sugerencias para la producción de materiales multimedia en contextos de diversidad cultural, mismos que respetaron puntualmente.

En este sentido considero que el texto es una joya para desarrolladores que piensan diseñar materiales de este tipo y para los que no, como es mi caso, dimensionar todos los aspectos que se ponen en juego, por supuesto, queda clarísimo que desde el escritorio resultaría impensable.

Además, el texto me llevó a reconocer el valor de hacer confluir la reflexión semiótica, linguística y cultural al promover el uso de las TIC respetando las características de cada grupo social, en este caso de mazahuas, purépechas y otomíes. La lectura del texto fue como un pequeño asomo a las cosmovisiones de cada grupo cultural, una experiencia que cautiva y embelesa. Me dejó pensando en cómo cuando se trata de otros grupos culturales, no necesariamente indígenas, no se procede de la misma manera, se desconoce la naturaleza de los usuarios, sus necesidades y se imponen formas de mirar la realidad desde la comodidad de un escritorio.

Santiago Palmas, no trabajó desde el escritorio. En su texto, titulado: Una propuesta didáctica y tecnológica de creación de Software matemático ad hoc, nos comparte el resultado de una investigación que recupera nociones teóricas y metodológicas para diseñar un software ad hoc para la educación matemática, se trata de una calculadora del flujo económico, una app diseñada para que jóvenes y adultos puedan analizar diferentes representaciones de sus ingresos y egresos y, reconocer las regularidades del flujo económico de su dinero.

El software está enfocado a una población específica de jóvenes y adultos para que a partir de la recuperación de conocimientos previos se utilice el potencial de las TIC para propiciar cambios dinámicos en su proceso educativo, que ofrezca retroalimentación viva, puntual, que vaya más allá de la sola distinción entre una respuesta correcta y otra que no lo es (entre un tache y una palomita), que ofrezca también posibilidades de interacción que garanticen vínculos entre lo específico y lo general, y deriven en un conocimiento ejemplar que permita posteriormente resolver problemas o necesidades similares y aún otros distintos bajo principios experimentados en situaciones reales. El trabajo de diseño acompañado de un proceso de investigación puntual y cuidadoso implicó para este grupo de personas, la experiencia de haber dado un paso de lo informal a lo formal en la construcción de un pensamiento más abstracto. Se trata de los efectos de lo que el autor llama un pivote didáctico, lo cual constituye una de sus principales aportaciones.

Finalmente, coincido con los coordinadores del libro en que tanto por la formación académica de los autores como por las áreas de investigación desde las cuales desarrollan sus trabajos, el conjunto de los capítulos puede resultar valioso para investigadores, docentes y estudiantes interesados en los ámbitos de la comunicación y la educación. En particular, me parece que el libro en sí constituye un ejemplo claro, sencillo, accesible sobre cómo diseñar un trabajo de investigación, cómo articular las precisiones conceptuales necesarias en torno al objeto de estudio, el trabajo metodológico y el tipo de análisis desarrollado.

No obstante, también resultará útil para diseñadores y evaluadores de políticas educativas enfocadas en este terreno pues en general, al final de cada capítulo se cierra con una serie de propuestas específicas para replantear programas e iniciativas educativas que intentan fomentar el uso de las TIC para la enseñanza y el aprendizaje.

La gran lección que nos dejan los autores de este libro es que todos estos trabajos seguirán alimentándose de otras iniciativas y alimentando también a otros, con ideas refrescantes sobre las posibilidades educativas que los artefactos tecnológicos abren al ponerlos en uso.

Queda abierta pues mi invitación, para que adquieran el texto y empiecen a dialogar con él.

*Elsa Guerrero. Investigadora participante en LETS.

Referencias

Duschatzky, S. y Birgin A. (Comps.) (2001)
¿Dónde está la escuela? Ensayos sobre la gestión institucional en tiempos de turbulencia. Buenos Aires, Argentina: Flacso, Manantial


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