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La participación de los profesores en proyectos de investigación educativa: oportunidades para pensar, cuestionar y ensayar los cambios en el aula
Víctor Jesús Rendón Cazales
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La participación de los profesores en proyectos de investigación educativa: oportunidades para pensar, cuestionar y ensayar los cambios en el aula

 

Víctor Jesús Rendón Cazales*

Opinión

El papel de la participación de los profesores en proyectos de investigación educativa es un tema que considero no se le ha dado la importancia que merece. Muchas veces se piensa que esta participación se subordina a los intereses de los investigadores y que los profesores sólo actúan como “conejillos de indias” en estos proyectos de investigación. En estas interpretaciones también se cree que los investigadores tienen el control total de las situaciones que se producen y que pueden  “llevar de la mano” a los maestros para que éstos últimos “apliquen” algunas actividades en sus aulas. Me atrevo a afirmar que esta creencia distorsiona el sentido de muchos proyectos de investigación que pretenden comprender la complejidad que existe en la vida cotidiana de las aulas, lo cual implica tomar una postura ética y responsable ante la realidad que viven los profesores, así como  respetar sus saberes e iniciativas.

Antes de continuar, considero necesario aclarar que no se puede hablar de la investigación como forma única y acabada, es decir, no existe “LA INVESTIGACIÓN”, sino un conjunto de prácticas de investigación que derivan en una multiplicidad de formas. Toda investigación es situada en el marco de un proyecto específico que tiene diferentes propósitos y diferentes formas de abordaje. El asunto aquí es preguntarnos ¿qué se investiga?, ¿por qué se investiga?, y ¿desde qué perspectiva se investiga? La respuestas a estas tres preguntas básicas nos darán una idea del tipo de investigación que se puede realizar en el aula y en cualquier ámbito educativo en general.

La primera pregunta nos dará respuesta hacia el objeto de estudio cuya construcción nos permite determinar si es o no pertinente entrar en el aula. La segunda pregunta nos remite a la problemática de la que parte la elección del fenómeno de estudio. Esta pregunta es muy importante ya que la forma en que se expresa esta problemática nos dará luces sobre los posibles espacios que se tienen que abordar en la investigación debido a que por lo general las problemáticas son complejas y no sólo se reducen al aula. Y la tercera pregunta es muy adecuada porque uno siempre retoma los lentes desde los cuales se puede apreciar un fenómeno de estudio, así como los presupuestos ideológicos y políticos desde los cuales se hace la investigación. De ahí se derivan cuestiones epistemológicas pero también ontológicas y el tipo de relación que se construye entre los participantes de un proyecto de investigación: maestros, estudiantes, padres de familia, investigadores, etcétera.

Considero que el tipo de investigación que se puede realizar en el aula es aquella que toma en cuenta su aspecto ético al intentar equilibrar las relaciones de poder entre los actores educativos. Es aquella que considera las relaciones con los participantes como personas más que como “informantes”, que toma críticamente sus puntos de vista y que no establece juicios de valor sobre lo que sucede, sino que intenta comprender los fenómenos desde diferentes perspectivas. En este sentido, resulta necesario no forzar las acciones sino dejarlas expresar. Seguir los rastros de lo que se hace y se dice para construir una descripción compleja del fenómeno de interés. El tipo de investigación que considero se puede realizar en el aula es aquel que también retribuye algo a los actores desde sus propios esfuerzos y compromisos.

Desde la experiencia en el LETS, los proyectos que colocan al profesor y a sus alumnos en el centro de interés, logran transformaciones cualitativas que parecerían mínimas pero que implican una forma de hacer y de pensar diferentes. Hace unos años en su visita a México en 2012, Jean Leave recalcó su propuesta de aprendizaje (las comunidades de práctica) en donde al aprendiz lo colocaba en el centro. En esa ocasión tuvimos oportunidad de hablar con ella y preguntarle ¿qué pasaría si el aprendiz fuera también el docente? Esto con la intención de descentralizar las ideas que colocan al docente como el que sabe, como el experto, cuando en nuestras investigaciones hemos encontrado que muchas veces no es así: el docente puede ser experto en unas cosas pero no en otras, y es aprendiz en muchas al igual que sus alumnos.

¿Por qué es importante involucrar a los profesores en investigaciones sobre su práctica?

Desde mi punto de vista, la participación de los profesores en proyectos de investigación es una oportunidad de aprendizaje profesional, sobre todo cuando tienen la oportunidad de establecer vínculos entre pares y diálogo constructivo, lo cual favorece la construcción del conocimiento y la comprensión profunda de las actividades, así como el establecimiento de relaciones que perduran más allá de lo proyectos mismos.

La reflexión sobre la práctica es un buen inicio para favorecer transformaciones. Para ello es importante favorecer momentos de crítica y reflexión conjunta, donde se pueda reflexionar sobre lo que uno mismo hace y dice sobre los estudiantes, los contenidos, las herramientas tecnológicas con que se cuenta y sobre las actividades que se proponen en el aula. La crítica es un elemento que se tiene que tomar muy cuidadosamente ya que se puede confundir con la descalificación a la personas y a sus trabajos. La crítica tiene que ser constructiva y -como todas las prácticas- uno no nace sabiéndolo hacer. Por ello, es importante modelar formas de hablar y relacionarse, así como favorecer momentos de bajo riesgo donde se puedan plasmar las observaciones y sugerencias sobre los aspectos de las prácticas que cada uno realiza en el aula.­­

Finalmente, la realización de actividades colectivas permite desarrollar diversas cantidades de productos que son puestos a discusión en diferentes momentos. Los productos no son únicamente los productos finales totalmente acabados, sino la gran variedad de producciones e insumos que se construyen a lo largo de proyectos más amplios. La idea subyacente en esto es que el producto en realidad es el proceso de los participantes involucrados, de ahí que la construcción de productos en diversas actividades sea una experiencia enriquecedora para los docentes, donde se aprovecha el conocimiento distribuido y se construyen nuevos aprendizajes a partir de la colaboración con sus pares y con los investigadores.  De ahí que la participación comprometida por parte de los profesores en proyectos de investigación proporcione beneficios  tanto para los docentes, como para los investigadores, los alumnos y aquellos interesados temas educativos.

*Estudiante de Doctorado en el DIE-Cinvestav y colaborador del LETS

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